EXPOSICIÓN ACTUAL

CARLOS I. FAURA

Yo digo: respiran. Las aristas vivas, el óxido, las curvas –que se generan con cortes y repeticiones singulares y continuas– entablan una relación con el aire. Éste entra, circula, llena el vacío cercado por el hierro, se apoya en él y obliga al metal a hablar de sí mismo con cierta levedad. Quizás no haya impostación tal como reflexionar a propósito de un valor absoluto como el espacio mediante una muestra de él acotada y ordenada arbitrariamente. Y sin embargo yo digo: éstas son geometrías orgánicas, imponen una vuelta, un eterno retorno; contienen esas batallas de fuerzas contrapuestas que alientan el devenir, reflejan los oxímoron y contradicciones que provocan la verdadera armonía. Contienen a Heráclito. Son juego. La vida. Son estructuras estáticas capaces de mentir, de que persigamos con la vista líneas que, al mismo tiempo, podrían encontrarse y cerrarse, o perderse en el infinito, de insinuar un movimiento que no llegará. Yo digo: sus esculturas saben lo que han de contar porque respiran.                                                     

Alejandro Narden